La madre que quiero ser

A menudo me escribís: "Todavía tengo un largo camino para ser la madre que quiero ser".

En realidad, ya eres la madre que quieres ser.

A veces yo también grito y digo frases que van en contra de mis valores y principios educativos. Pero todos los días elijo: elijo mis palabras, mis acciones y reacciones. Y cuando no soy capaz de elegir porque las emociones se apoderan de mí, elijo aceptarme, perdonarme y disculparme: "Me equivoqué, me comprometo a no volver a hacerlo".

Soy la madre que quiero ser, no porque siempre esté feliz de mi manera de ser madre, sino porque:

1. Sé qué tipo de educación quiero dar y la elijo todos los días. Hace falta práctica.

2. Esta es mi versión actual de madre. Tengo que aceptarla.

3. Trabajo cada día en mi evolución personal, por lo que hoy soy, de hecho, una mejor versión de mí que ayer. No es poco.

Tú también eres el padre o la madre que quieres ser, porque el hecho de que pienses que no lo eres significa que estás trabajando en tu evolución personal. No puedes pedirte nada más. Sigue evolucionando sin expectativas y sorpréndete.

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Educación a largo plazo, Montessori, multilingüismo y vida viajera a tiempo completo con niños.