“Es tu cocodrilo”.
Esta es una de las frases que le digo más a los niños en un momento de crisis. Porque en esos momentos deben reconocer lo que está pasando antes de poder procesar y gestionar la emoción: cuando lo reconocen tienen la oportunidad de volver a ponerse en contacto con su cerebro racional.
Mientras lo digo, hago así con la mano: parece un poco la cresta de un cocodrilo (representa su cerebro reptil) y ellos saben que significa.

Entender cómo funciona el cerebro y usar la modalidad cocodrilo ayuda a los padres a disipar el mito de las rabietas y a los niños a reconocer lo que está pasando dentro de ellos y a procesarlas la emociones de forma constructiva.
Si te interesa saber más y como explicárselo a tus niños, te recomiendo mi mini curso "Es tu cocodrilo" en mi shop.