Pregúntate lo que quieres de tu navidad

Te deseo que te construyas poco a poco tu Navidad y tus tradiciones. Incondicionalmente.

La Navidad nos fue bien, en el medio de la nada con mi mamá que logró llegar.

Sé que para muchos la Navidad fue una decepción y siento vuestra dificultad. En las decepciones yo veo oportunidades. La oportunidad de aprender a no tener expectativas o al menos a no depender de ellas. Las expectativas envenenan el alma sin motivo.

Cuando no tienes expectativas, comprendes que hay muy poco control en la vida. Y ese poco control suele ser tu reacción a los eventos. No tiene sentido preocuparse por lo que no podemos controlar, tiene sentido ocuparse de controlar lo que podemos.

Muchos me habéis escrito que la Navidad es un momento difícil todos los años.

Te deseo que construyas poco a poco tu Navidad y tus tradiciones. Descubre lo que te hace sentir bien en Navidad sin condiciones ni expectativas, quédate con lo que te gusta y deja lo que sientes como una obligación.

Harás las paces con la Navidad (y con la vida) cuando dejes de preguntarte qué quieren los demás de ti, qué puedes hacer para hacer felices a los demás, y empieces a preguntarte qué quieres tú de la Navidad (de los demás, de la Navidad), qué te puedes hacer para hacerte feliz a ti.

No espere hasta el próximo año, comienza a hacerte estas preguntas ahora.

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