¿Y si hiciéramos un regalo?

¿Y si les diéramos un regalo a nuestros hijos?

Si leyéramos un libro más por la noche antes de dormirlos.

Si les diéramos esos 30 minutos extra para ponerse los zapatos.

Si les hiciéramos preguntas sobre un dibujo que acaban de hacer.

Si decidiéramos salir del restaurante sin rencor si no está funcionando.

Si cocináramos la cena juntos – con pizzas congeladas de plan B si no funciona.

Si no nos importara que digan "hola, gracias y lo siento" si aún no les sale.

Si los entendiéramos cuando tienen grandes emociones y no saben cómo manejarlas.

Si hiciéramos actividades que realmente les interesan y dejáramos de lado "lo que debemos hacer".

Si aceptáramos su enfado sin enfado.

Si les diéramos el beneficio de la duda.

¿Y si nos hiciéramos un regalo a nosotros?

Si encontráramos la manera de dedicarnos 30 minutos a nosotros mismos para estar más equilibrados.

Si nos perdonáramos cuando nos equivocamos.

Si aceptáramos el padre/madre que somos ahora antes de intentar cambiarlo.

Si le dijéramos al/la partner lo que necesitamos.

Si no nos tomáramos toda la carga mental.

Si delegáramos sin expectativas y con confianza.

Si aguantáramos ese minuto extra para no perder la calma – o si nos alejáramos para perderla en otro sitio.

Si no tuviéramos miedo de mostrar nuestras vulnerabilidades, incluidos con los niños.

Si nos diéramos el beneficio de la duda.

Una mujer a la que respeto mucho dijo que podríamos cambiar el comportamiento de los líderes políticos del mañana cambiando la forma en que tratamos a los niños (y yo agrego: que comienza con la forma en que nos tratamos a nosotros mismos).

Quizás sea utópico. Sí, seguro que es utópico.

Pero yo lo creo.

Creo que estoy criando adultos que serán de inspiración para alguien que sacarán el insecto de casa en lugar de matarlo, que recogerán la basura que otros han tirado, que tendrán empatía hasta con aquellos que luchan por gestionar sus emociones porque ellos saben gestionar las suyas, que se comunicarán con respeto a pesar de todo y que darán a sus hijos esos 30 minutos extra para ponerse los zapatos.

Que no es poco.

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Educación a largo plazo, Montessori, multilingüismo y vida viajera a tiempo completo con niños.