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No quiero estar con otros niños en mi tiempo libre (las mamás podemos ser honestas entre nosotras)

Carlotta Cerri
Salva

¿Te ha pasado alguna vez que no quieres ver o escuchar a otros niños pequeños cuando los tuyos están en la escuela y finalmente tienes algo de tiempo para ti?

Bueno, ¡a mí sí! Y todavía me pasa. Y probablemente me seguirá pasando hasta que mis hijos sean lo suficiente mayores como para no exigir a griots mi total atención cada minuto del día.

No significa que no sea una buena madre, ni que no me gusten los hijos de mis amigas, ni que tenga que encontrar excusas para que esto no suceda. ¡Las madres podemos (y debemos) ser honestas entre nosotras!

Así que esto es para ti, mamá que me pides salir a tomar un café por la mañana y apareces con tu niño.

De lunes a viernes, mis hijos están en la escuela por la mañana. Tengo estas cuatro horas y diez minutos al día para mí y para mi trabajo (y eso quitando el tiempo que necesito para ir y volver del café donde trabajo. Y sí, tiendo a correr para ahorrar unos segundos).

Cuatro horas y diez minutos en los que trato de exprimir cada segundo para contestar a los correos electrónicos, escribir los artículos para el blog, organizar los evento y planificar mi nuevo curso Montessori para padres.

Cuatro horas y diez minutos en los que puedo sentarme y disfrutar de un café mientras escucho a Jason Mraz en lugar de Pippi Calzelunghe.

Cuatro horas y diez minutos en los que puedo escuchar mis pensamientos, a veces hasta perderme en ellos e incluso ponerlos por escrito.

Cuatro horas y diez minutos en los que incluso puedo ir a hacer caca sola.

Estoy feliz de renunciar a algunas de mi cuatro horas y diez minutos para una conversación ADULTA y significativa en un lugar sin juguetes ni niños. Para cualquier cosa que no implique interrupciones, rabietas o escuchar mi nombre, que hoy en día es mamma, diez millones de veces por minuto.

Mi querida amiga mamá, te quiero y quiero a tus hijos, pero la próxima vez que quedemos durante estas cuatro horas y diez minutos, por favor asegúrate de que tu hijo no esté contigo (los bebés son bienvenidos porque todo lo que hacen es dormir, amamantar y regalar sonrisas ;-).

Y si hemos quedado pero tus planes cambian y tu niño está contigo, avísame por favor: te prometo que no encontraré excusas, simplemente te pediré con amabilidad y honestidad: “¿Te importa si nos reunimos otra mañana cuando podamos ser solo nosotros adultos?”.

Gracias, te lo agradezco muchísimo ¡y estoy deseando nuestro café significativo para adultos!

PD. Este post está inspirado en una historia real, pero en ese caso mi amiga me avisó de antemano que su hija pequeña se uniría a nosotros y yo le pedí que pospusiéramos nuestro café, lo que ella entendió totalmente. ¡Porque las mamás se entienden cuando son honestas entre ellas!

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