La Tela de junio: viajar con niños
Sent on 24 junio 2022

A estas alturas ya sabes que en 2019 vendimos todo lo que teníamos en Marbella y partimos con nuestro trabajo (dos ordenadores), dos maletas y dos mochilas para una aventura por el mundo. En la colección viajar con niños de mi blog hay muchos artículos de viajes de estos últimos años (incluso mini-guías reales de diferentes ciudades).

Hoy les escribo, de hecho, ¡sobre viajes! En este email encontrarás 3 premisas básicas, 6 telarañas de pensamientos sobre viajar con niños y 6 consejos prácticos que nos han marcado la diferencia.

3 premisas básicas

  1. No es del todo cierto que cuando tienes niños pequeños tienes que abandonar la idea de viajar, al contrario, en los primeros años de vida de un niño es mucho más fácil (además, gracias a los niños, muchas veces tienes carriles preferenciales 😉).
  2. Viajar es un hábito que se crea lentamente: si no nos acostumbramos a viajar juntos, no podemos pretender saber hacerlo cuando queramos hacerlo.
  3. Este es un secreto que descubrí en 3 años de viajes a tiempo completo: ¡los niños son compañeros de viaje excepcionales! Explorar es una tendencia humana (¿lo sabías?) y nuestros pequeños son estudiantes sensoriales que quieren practicarlo todos los días: solo dales la oportunidad y baja el ritmo para saborear la magia.

6 telarañas de pensamientos sobre viajar con niños:

  • Baja las expectativas: si tu hijo no está acostumbrado a viajar, no puedes esperar que sepa viajar. Es como ir a un restaurante: si nunca vas allí y un día decides ir porque "mi hijo ya tiene edad suficiente", no puedes esperar que sepa quedarse y comportarse en un restaurante. Como todo, viajar requiere hábito y los hábitos se construyen lentamente. Las primeras veces puede resultar más difícil (¡o puede que no!), por lo que todos tenemos que empezar con una idea clara: es un entrenamiento.
  • ¡Visualiza tu calma! La única expectativa que te recomiendo que tengas (y visualices) es que mantendrás la calma pase lo que pase: cuanto más pierdas la calma, más la perderán tus hijos. En un viaje en avión, por ejemplo, con tu hijo gritando a todo pulmón, es frustrante y te sentirás incómodo, porque todos los ojos están puestos en ti: olvídate de las miradas y los juicios y solo piensa “¿Qué necesita mi hijo en ese momento y cómo puedo demostrarle que estoy para ayudarlo?”. Tal vez solo sea un paseo por los pasillos del avión (y sí, si camina puede hacerlo solo... ¡Emily ha hecho interminables maratones por los pasillos del avión!).
  • La mentalidad es muy importante: si nos vamos pensando que las vacaciones serán las mismas que en la era pre-hijos, no parecerán para nada unas vacaciones, pero si nos vamos con la idea de que es una nueva aventura en la que descubriremos juntos lo que podemos esperar y cómo aprender a viajar en familia… ¡entonces será un viaje memorable para todos!
  • ¡Vacaciones con mucho tiempo! Viajar es cuando realmente podemos seguir a los niños porque todos tenemos tiempo. Esta es la mentalidad ganadora: "organizar" unas vacaciones en las que tengas mucho tiempo para ¡dejarte llevar por la corriente! En Chiang Mai inventamos un juego llamado "Follow Oli": íbamos en taxi a una parte de la ciudad que queríamos visitar y luego con Emily en el marsupio le decíamos a Oliver (entonces 4 años) que nos llevara a donde quisiera. .. lo seguimos y así descubrimos la ciudad (y muchas veces lugares que no hubiéramos esperado). Y, a menudo, Emily (2 años) quería participar, así que salía del marsupio y caminava mucho para jugar. Yo creo que así fue como construyeron el hábito de caminar.
  • Acepta que será diferente por un tiempo. Desde que los niños empiezan a caminar hasta que tienen unos 4-5 años (la edad depende de muchos factores), las vacaciones serán más pensadas para ellos y no pasa nada: si lo aceptas, todos seréis más felices. Nuestras visitas a la ciudad cuando Oliver y Emily eran pequeños eran así: un pequeño paseo por la mañana, un parque infantil durante una hora, almuerzo, un pequeño paseo por la tarde, otro parque infantil durante una hora (o un museo para niños), cena, cama. Y para ir de un parque infantil a otro intentábamos pasar las "atracciones" (monumentos, calles, museos) que queríamos ver. 💁‍♀️
  • Prioriza los lugares menos estresantes. Después de 3 años de viajar a tiempo completo, nos dimos cuenta de que los lugares famosos en las bucket lists son decepcionantes y, a menudo, son los que recordamos con menos entusiasmo: las colas interminables y los entornos llenos de gente son un cóctel explosivo para un niño (¡y un adulto también!). Los caminos menos transitados son los que quedan en nuestros corazones. Mientras lees esta newsletter, estamos en Islandia y hemos decidido que si no pasamos justo por encima de la famosa Laguna Azul, ni siquiera iremos allí: estamos seguros de que Islandia tendrá lugares igualmente hermosos, donde podemos mantener el nivel de estrés lo más bajo posible (lo que marca la diferencia cuando se viaja con niños). Encontraremos nuestros lugares especiales.

6 consejos prácticos que marcaron la diferencia para nosotros:

  • Elige tus asientos con cuidado. Ahora Oliver y Emily están acostumbrados a viajar y ya no hace falta, pero cuando los niños eran más pequeños, a la hora de elegir un hotel o un Airbnb, nos fijábamos bien en dos cosas: si estaba cerca de un parque infantil (o un parque); que estaba cerca del transporte público. Estos dos pequeños detalles han marcado la diferencia en cada lugar en el que hemos estado.
  • Darse turnos. Si partes con la idea de poder quedarte en la piscina o broncearte todo el día, las expectativas son equivocadas. Si partes con la idea de visitar todos los rincones de la ciudad, las expectativas son equivocadas. Todo esto puede suceder y los niños muchas veces te sorprenden, pero más a menudo, para que esto suceda, los padres tienen que turnarse: uno juega con el niño, el otro se relaja al sol; uno lleva al niño al parque, el otro va a dar un paseo por la ciudad. Esto no tiene por qué pasar siempre, habrán muchos momentos juntos, pero estos momentos a solas, haciendo lo que uno ama, serán como un soplo de aire fresco. Si regresa de unas vacaciones con tus hijos y dices que necesitas unas vacaciones, es probable que no hayas compartido bien tu tiempo y no hayas creado suficientes momentos individuales.
  • Meriendas y juegos. Cuando los niños eran más pequeños en cada viaje teníamos: una mini pizarra con tiza para dibujar o una tableta magnética para escribir y borrar, libros para colorear, cuadernos con pegatinas, libros para leer y muchas, muchas, muchas meriendas. Por supuesto, para los niños más pequeños (ya sea que tengan hermanos o no), todas las meriendas y juguetes no servirán de mucho si los padres no los usan con ellos; túrnate en eso también. Te dejo este viejo post: "Dos alternativas a las pantallas que a mis niños adoran".
  • Televisión en el avión. Ya sabes que no usamos pantallas ni en casa ni de viaje (salvo media hora de vez en cuando o una película/documental entera de forma muy excepcional), pero en vuelos más largos no nos preocupamos por la tele: está ahí frente a sus narices, a todos ven usarla, tendría muy poco sentido tratar de evitarlo. Mejor elegir los programas con cuidado (hay muchos documentales e incluso algunos dibujos animados más realistas) y usarla con tranquilidad. Cuando los niños eran más pequeños, los preparamos bien y limitamos el tiempo de televisión, asegurándonos de que entendieran el plan (veamos X minutos, luego hagamos X). Ahora que son mayores, estamos mucho más relajados: en el último viaje de 8 horas en avión, todos vimos televisión durante al menos 6 de las 8 horas (es una excepción y está bien). Luego hicimos un detox de unos días sin pantallas, decidido por todos: cuando creamos hábitos saludables, luego vuelven.
  • Televisión en el coche. Todo es cuestión de hábitos y de ser consecuentes con los hábitos que creamos. Si no acostumbras a tus hijos a la televisión en el auto y la usas como una excepción, eso es lo que te preguntarán: hoy, Oliver y Emily tienen 5 y 7 años, en un viaje de 5 horas, esperan ver 30/40 minutos de dibujos animados/documental. El resto del tiempo, juegan juntos con peluches o individualmente escuchan audiolibros, leen libros, colorean, escuchan música...
  • Mantener la hora de acostarse. Este quizás no te guste pero es nuestro super poder secreto (😉) desde siempre viajando y para nosotros ha hecho toda la diferencia. Para los viajes largos intentamos acostar a los niños exactamente a la misma hora de siempre y además mantenemos la misma rutina: en el avión nos ponemos el pijama y vamos a cepillarnos los dientes como si estuviéramos en casa. Ni siquiera durante los largos días de verano cambiamos nuestra rutina: aunque no haya colegio, seguir durmiendo a la misma hora (o solo un poco más tarde) ayuda enormemente a tener un día más tranquilo. Cuando cambiamos de zona horaria, nos acostamos aunque no estemos cansados ​​y esperamos (con paciencia) a que se duerman: esto acelera mucho la adaptación a la nueva zona horaria. Cuando los niños son más pequeños, os aconsejo mantener la hora y la rutina de dormir incluso en vacaciones: el lugar ya es desconocido para ellos (lo que puede desestabilizarles si no estáis acostumbrados a viajar), así que si queréis días armoniosos, en los que todos son más colaborativos, los niños necesitan sus horas de sueño y sus rutinas: si estás con amigos, por ejemplo, es preferible salir a comer juntos y cenar en casa o más temprano. Si no quieres mantener la hora de acostarte en vacaciones, debes ajustar tus expectativas: espera comportamientos más incómodos y haz todo lo posible para recibirlos con extrema calma. Recuerda que los niños no han decidido cambiar su rutina, tú lo has decidido por ellos.

¿Quieres más?

Si quieres leer más sobre el tema de viajes con niños, te invito a leer estos dos post viejos en mi blog:

Ideas para practicar el sentido del tiempo con los niños
Dos alternativas a las pantallas que a mis niños adoran

Feliz viernes y nos vemos en La Tela.

Un abrazo,

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Por lo general, tus newsletter son hermosas, atractivas, interesantes… ¡Esta, sin embargo, es súper maravillosa! 😍 Muchos consejos prácticos pero fundamentales, como bajar las expectativas, trucos para la rutina del sueño, muchas historias de la vida real… ¡gracias por estar ahí, como siempre! 🧡
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Hola Carlotta, tus ideas siempre son preciosas. Desde hace unas semanas mi marido te sigue y desde hace unos días se ha apuntado a la newsletter y así hoy leemos juntos tu reflexión sobre las peleas de pareja. Estar ambos sincronizados en “La Tela” me da alegría y serenidad, porque para mí es un punto de encuentro y comparación, una forma de seguir creciendo de la mano.
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Solo quería decirte que tu newsletter no podía haber llegado en mejor momento, fue una luz en tiempos oscuros. La leeré y releeré, la guardaré en mi alma por mucho tiempo y espero que me de fuerzas para saber aplicar en la práctica tus consejos. Muchísimas gracias.
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Hola Carlotta, ¡muchas gracias por tu newsletter! Cuando la envías, es mi momento favorito antes de ir a trabajar, siempre das ideas geniales. ¡Un abrazo!
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